El heavy metal vuelve a rugir en Rengo

¡Rock, guitarras, pinturas y cerveza fría!

El aire en «Rústica» todavía huele a cuerdas pulsadas, sudor colectivo y rebeldía. Este sábado 14, el centro de eventos no fue un local: fue un ritual de rock – ese viejo fantasma que muchos daban por ausente – regresó para azotar las paredes, los tímpanos y, sobre todo, los corazones de una tribu dispersa.

Un grito de identidad que llevaba meses ausente 

El Rock Metal Beneficio, encendió las miradas cómplices junto a vasos de cerveza artesanal que sudaban frío. Los niños bailaban sobre los hombros de padres con camisetas desteñidas de leyendas del rock. Generaciones mezcladas: abuelos con canas, madres con piercings y pequeños que coreaban canciones.

Y en medio del torbellino, la furia organizada de los titanes locales: La Sombra de Judas, desgarrando el aire con una solidez de acero en el escenario. En un jornada que cerró con Acacio, tributando a Tierra Santa y Rata Blanca, disparando riffs de guitarras filosas y gargantas agudas.

Cabe destacar, los trazos salvajes del artista renguino, Pablo Zamorano. Sus cuadros, colgados como testigos mudos, gritaban color y distorsión a pocos metros de parlantes y amplificadores.

Lo de anoche en Rústica. Fue la prueba de que el rock Renguino no se apaga: solo espera para volver a encender.

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